FIRMA DE LIBROS

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DRAGONES

DRAGONES
Dragón en un vaso maya

domingo, 6 de septiembre de 2009

LOS MAYAS Y MESOAMÉRICA

Es difícil entender bien lo que pasó en el área maya si no se conoce suficientemente lo que pasó en el resto de Mesoamérica. También pienso que a veces se ha exagerado algo la interdependencia entre unos y otros. Cuando estudiamos el Viejo Mundo antiguo solemos fijarnos sobre todo en los desarrollos regionales, incluso locales, dejando en un segundo plano el contexto más amplio. No sé si esto es mejor o peor, pero la civilización maya tiene tal personalidad que, aun sabiendo que comparte muchas cosas con Mesoamérica, podemos dedicarnos simplemente a ella sin pensar en los orígenes comunes ni en las relaciones. Un curioso ejemplo es el de los toltecas postclásicos, autores serios y leyendas varias defienden que fueron las gentes de Chichén Itzá las que influyeron en Tula, y no al revés, porque Tula es un modesto asentamiento comparado con la gran urbe yucateca, pero especialmente porque el espíritu de las manifestaciones artísticas del área maya -incluidas las toltecas- es mucho más fuerte y poderoso que el de los provincianos de Tula. Aquí la historia y el mito van de la mano, y si la arqueología no lo remedia, nunca sabremos qué pasó realmente.

lunes, 20 de julio de 2009

LOS MAYAS EN LOS MUSEOS

Tengo que reconocer abiertamente que yo soy un loco de los museos, me gustan de cualquier cosa, desde los arqueológicos -claro está- a los navales, desde los de artes populares a los del vino. El Museo, así, con mayúscula, es un insólito espacio en el que se refugian, agrupados y ordenados para multiplicar su sentido, objetos y discursos, sugerencias y sueños, informaciones y dudas, y, sobre todo, ideas y bellezas. No hace falta mucho esfuerzo para viajar por el mundo y por el tiempo, y por los seres humanos, recorriendo pausadamente cualquier museo. Templos de la imaginación, catedrales de la memoria, monumentos a la grandeza y miseria de nuestra especie, todo eso son para mí los museos. Y, porque los respeto y venero tanto, me duele ver algunos en tan pobre situación, tan desatendidos, medio ruinosos a veces, inactivos, agonizantes. Pues los museos deben, para conservar su espíritu, moverse: cambiando, proyectando toda clase de actividades pertinentes, investigando y publicando. Rara vez relaciono a los mayas, a las culturas precolombinas en general, con museos españoles, ya que los que poseen algunas colecciones más o menos interesantes, se limitan a conservarlas depositadas en cajas o vitrinas, y nada más. Cuánto me gustaría que hubiera misiones permanentes, con proyectos de arqueología, etnología, lingüística, en el campo americano, en los distintos países de Iberoamérica, patrocinadas por museos españoles, y que estas instituciones fueran conocidas en todo el mundo por el prestigio de sus investigadores de plantilla, y que las publicaciones gestadas allí y con su sello fueran fundamentales en los campos etnológico y arqueológico de América (con excelentes revistas científicas, y magníficas colecciones de libros); y que nuestros museos organizaran congresos y coloquios a los que vinieran los mejores estudiosos, y que las series de cursos y conferencias en ellos impartidos constituyeran referencias inevitables. Y que las exposiciones temporales se sucedieran, a cual más interesante. En fin, son deseos que salen de una mente escéptica, quizá por vieja. Pero, francamente, como dijo Valéry, no se puede vivir sin ilusiones.

miércoles, 1 de julio de 2009

La trascendencia de lo trascendente

Me dice algo Xiona Meiji que me hace pensar. Cuando yo planteo los enigmas de la civilización maya queda en el aire lo antieconómico de las decisiones que tomó esa cultura a lo largo de su historia. Pero mi comentarista sugiere que las armas mayas, menos eficaces que las de los teotihuacanos, hubieran sido conservadas y nunca sustituídas por motivos religiosos. Es decir, las prioridades de una sociedad no pueden ser establecidas mediante criterios basados en la experiencia y decisiones de la llamada civilización occidental moderna. Ciertamente, en el Viejo Mundo, comprendiendo ahí las culturas antiguas del Próximo Oriente, lo "económico" fue la guía en la mayor parte de las decisiones que produjeron la evolución hacia los estados que conocemos, y también la causa frecuente del declive y del desplome final. Es decir, que los egipcios, por ejemplo, en cuanto pudieron sustituyeron el cobre de sus armas por el hierro, que se perfeccionaron los sistemas de navegación que favorecían el comercio y las ganancias, que se conquistaron -o se intentaron conquistar- los territorios donde abundaban las materias primas. ¿Es que los mayas no siguieron esas universales tendencias? Pues parece que en algunas cosas definitivamente no. Aunque, a nuestro modo de ver, salieran perjudicados. Pero, verdaderamente, no sé de qué nos sorprendemos, cuando el bien más preciado, la vida, se ha entregado una y otra vez por motivos aparentemente irracionales o muy poco "económicos", la fe religiosa, el patriotismo, el orgullo, o toda clase de creencias más o menos oscuras. En conclusión, los pueblos, muchos pueblos, se mueven antes por razones espirituales que por razones materiales. Tal vez fue ése el caso de los mayas, una sociedad enferma de espiritualidad.

jueves, 4 de junio de 2009

LOS BLOGS

Empecé a escribir estos dos blogs con la intención de hacer comentarios generales en uno y hablar de mi propia carrera de profesor e investigador en el otro. Al final ambas razones se han mezclado, y por ello sugiero a mis lectores que vean los dos blogs, con entradas que procuro que sean mensuales, aunque nunca estoy seguro de tener el tiempo necesario (y la inspiración sobre qué asuntos vale la pena tratar). Gracias siempre a los que se interesan por estas cuestiones, y añado las direcciones:
www.riveradorado.blogspot.com
www.miguelriveradorado.blogspot.com

sábado, 23 de mayo de 2009

DIOSES O NO DIOSES

Desde hace algún tiempo varios investigadores de la cultura maya insisten en la inexistencia de suficientes pruebas de la presencia de dioses en el período Clásico (200-900 d.C.). Se basan principalmente en lo muy escasos que son los hallazgos de figuras o imágenes que se puedan interpretar como divinidades. He explicado en artículos y libros recientes que la ausencia de tales esculturas, pensadas como las que llenan los templos hindúes, por ejemplo, no es prueba del ateísmo de los mayas antiguos. Diversas culturas politeístas practican una idolatría restringida en la que es difícil encontrar "ídolos" de esta clase. Pero es que, además, la iconografía y la epigrafía de los últimos veinte años han mostrado contundentemente la presencia de dioses en inscripciones, relieves, pinturas, y en esculturas de pequeño tamaño. Solamente con las cerámicas pintadas clásicas, según el catálogo confeccionado por el fotógrafo Justin Kerr, obtenemos imágenes irrefutables de más de diez dioses, muchos de los cuales ya eran viejos conocidos a través de la información etnohistórica y etnológica. Otra cosa es dudar de la adoración que se pudo rendir en los espacios sagrados de las ciudades a esas figuras divinas. Yo creo que los mayas tenían una religión en la que no era sustancial el culto que implica a las imágenes de los dioses, sino que en sus templos se celebraba a los antepasados principalmente, participando los dioses en el ritual antes como un marco cosmológico dado que como unas entidades sobrenaturales que exigieran la idolatría de forma directa. Se invocaba a los dioses, y los mitos estaban siempre vigentes, pero no había muchas representaciones escultóricas de ellos en lugares de veneración como los que luego levantarían los aztecas.

jueves, 30 de abril de 2009

EL AUGE DE LO RELIGIOSO

En arqueología, exactamente igual que en otras muchas ramas de la ciencia o de la filosofía, hay modas. Cuando yo empecé a investigar a los antiguos mayas, allá por el remoto año de 1970, la preocupación general era la escritura jeroglífica, seguida por los problemas de ecología cultural (agricultura antigua, medio ambiente y paleoclimas, capacidad de mantenimiento del medio, producción de la tierra, intensificación de la producción etc). Poco después, y siguiendo una tradición ya vieja y nunca abandonada, se discutió mucho sobre urbanismo, si la ciudad maya era de verdad una ciudad o sólo un centro ceremonial. Más tarde invadió las publicaciones especializadas la fiebre de: ¿cuál era el sistema político de los antiguos mayas y qué clase de entidades territoriales gobernaban los ahauob? Se llegaron a comparar los "estados" mayas con los dominios kmer de Camboya, con las ciudades-estado helénicas, con los feudos medievales, con los países clánicos africanos, se habló de estados segmentarios, estados cónicos, estados secundarios, estados hegemónicos y hasta de superestados. Se buscaban modelos en la antropología o la sociología mundiales, en Asia, en África, donde fuera. Pero aquella gripe también pasó, y ahora, al parecer, le ha tocado el turno a la religión. En brazos de los avances epigráficos, y ante el hecho de que muchos arqueólogos mayores se cambian a la iconografía porque ya se hace muy duro el campo -y no digamos las infinitas y a menudo surrealistas gestiones burocráticas que necesita todo proyecto en América Latina-, el caso es que hay un auge creciente de la espiritualidad. Cuando yo publiqué mi primer libro sobre religión maya (en Alianza Editorial en los ochenta), sólo Thompson había escrito uno en ese estilo. Ahora los estudios y publicaciones se cuentan por docenas, y las mesas redondas y congresos, y se oye que los estudiosos se reparten el panteón para su estudio, tal persona está con Kawil, tal otra con Itzamná, tal otra ha terminado Chaak. ¡Magnífico! creo yo, este florecimiento ayudará, qué duda cabe, a un mejor acercamiento al alma de aquella fascinante civilización de la selva.

domingo, 19 de abril de 2009

LA ANTIGÜEDAD DEL POPOL VUH

Hace unos pocos días he tenido conocimiento del descubrimiento en el yacimiento prehispánico de El Mirador, en El Petén de Guatemala, de unos relieves arquitectónicos de estuco que representan una pareja de individuos en actitud aparente de nadar o volar. Según las noticias de prensa, que son la única fuente a la que he podido tener acceso, el excavador de la ciudad maya, Richard Hansen, ha interpretado tales relieves como un episodio del mito cosmogónico conocido por el nombre de POPOL VUH. Estoy deseando leer el informe del arqueólogo y los indicios que aduce como prueba para basar su hipótesis, porque si ése fuera el caso, es decir, si verdaderamente se tratara de una representación de los héroes gemelos Hunahpú e Ixbalanqué, el hallazgo tendría una enorme importancia, ya que, además de los escasos vestigios ya existentes respecto a la presencia de la famosa historia mítica en el Período Preclásico Tardío (o Clásico Predinástico, como a mí me gusta llamarlo) que llega desde el 400 a.C hasta el 200 d.C. aproximadamente, como los que se han mencionado en la ciudad de Izapa, fuera de la zona nuclear de la civilización maya, tendríamos ahora una testimonio contundente de la profundidad temporal de un relato cosmogónico que yo creo es vertebrador de la civilización prehispánica y da cuenta de muchas de sus ideas religiosas.