FIRMA DE LIBROS

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DRAGONES

DRAGONES
Dragón en un vaso maya

jueves, 4 de junio de 2009

LOS BLOGS

Empecé a escribir estos dos blogs con la intención de hacer comentarios generales en uno y hablar de mi propia carrera de profesor e investigador en el otro. Al final ambas razones se han mezclado, y por ello sugiero a mis lectores que vean los dos blogs, con entradas que procuro que sean mensuales, aunque nunca estoy seguro de tener el tiempo necesario (y la inspiración sobre qué asuntos vale la pena tratar). Gracias siempre a los que se interesan por estas cuestiones, y añado las direcciones:
www.riveradorado.blogspot.com
www.miguelriveradorado.blogspot.com

sábado, 23 de mayo de 2009

DIOSES O NO DIOSES

Desde hace algún tiempo varios investigadores de la cultura maya insisten en la inexistencia de suficientes pruebas de la presencia de dioses en el período Clásico (200-900 d.C.). Se basan principalmente en lo muy escasos que son los hallazgos de figuras o imágenes que se puedan interpretar como divinidades. He explicado en artículos y libros recientes que la ausencia de tales esculturas, pensadas como las que llenan los templos hindúes, por ejemplo, no es prueba del ateísmo de los mayas antiguos. Diversas culturas politeístas practican una idolatría restringida en la que es difícil encontrar "ídolos" de esta clase. Pero es que, además, la iconografía y la epigrafía de los últimos veinte años han mostrado contundentemente la presencia de dioses en inscripciones, relieves, pinturas, y en esculturas de pequeño tamaño. Solamente con las cerámicas pintadas clásicas, según el catálogo confeccionado por el fotógrafo Justin Kerr, obtenemos imágenes irrefutables de más de diez dioses, muchos de los cuales ya eran viejos conocidos a través de la información etnohistórica y etnológica. Otra cosa es dudar de la adoración que se pudo rendir en los espacios sagrados de las ciudades a esas figuras divinas. Yo creo que los mayas tenían una religión en la que no era sustancial el culto que implica a las imágenes de los dioses, sino que en sus templos se celebraba a los antepasados principalmente, participando los dioses en el ritual antes como un marco cosmológico dado que como unas entidades sobrenaturales que exigieran la idolatría de forma directa. Se invocaba a los dioses, y los mitos estaban siempre vigentes, pero no había muchas representaciones escultóricas de ellos en lugares de veneración como los que luego levantarían los aztecas.

jueves, 30 de abril de 2009

EL AUGE DE LO RELIGIOSO

En arqueología, exactamente igual que en otras muchas ramas de la ciencia o de la filosofía, hay modas. Cuando yo empecé a investigar a los antiguos mayas, allá por el remoto año de 1970, la preocupación general era la escritura jeroglífica, seguida por los problemas de ecología cultural (agricultura antigua, medio ambiente y paleoclimas, capacidad de mantenimiento del medio, producción de la tierra, intensificación de la producción etc). Poco después, y siguiendo una tradición ya vieja y nunca abandonada, se discutió mucho sobre urbanismo, si la ciudad maya era de verdad una ciudad o sólo un centro ceremonial. Más tarde invadió las publicaciones especializadas la fiebre de: ¿cuál era el sistema político de los antiguos mayas y qué clase de entidades territoriales gobernaban los ahauob? Se llegaron a comparar los "estados" mayas con los dominios kmer de Camboya, con las ciudades-estado helénicas, con los feudos medievales, con los países clánicos africanos, se habló de estados segmentarios, estados cónicos, estados secundarios, estados hegemónicos y hasta de superestados. Se buscaban modelos en la antropología o la sociología mundiales, en Asia, en África, donde fuera. Pero aquella gripe también pasó, y ahora, al parecer, le ha tocado el turno a la religión. En brazos de los avances epigráficos, y ante el hecho de que muchos arqueólogos mayores se cambian a la iconografía porque ya se hace muy duro el campo -y no digamos las infinitas y a menudo surrealistas gestiones burocráticas que necesita todo proyecto en América Latina-, el caso es que hay un auge creciente de la espiritualidad. Cuando yo publiqué mi primer libro sobre religión maya (en Alianza Editorial en los ochenta), sólo Thompson había escrito uno en ese estilo. Ahora los estudios y publicaciones se cuentan por docenas, y las mesas redondas y congresos, y se oye que los estudiosos se reparten el panteón para su estudio, tal persona está con Kawil, tal otra con Itzamná, tal otra ha terminado Chaak. ¡Magnífico! creo yo, este florecimiento ayudará, qué duda cabe, a un mejor acercamiento al alma de aquella fascinante civilización de la selva.

domingo, 19 de abril de 2009

LA ANTIGÜEDAD DEL POPOL VUH

Hace unos pocos días he tenido conocimiento del descubrimiento en el yacimiento prehispánico de El Mirador, en El Petén de Guatemala, de unos relieves arquitectónicos de estuco que representan una pareja de individuos en actitud aparente de nadar o volar. Según las noticias de prensa, que son la única fuente a la que he podido tener acceso, el excavador de la ciudad maya, Richard Hansen, ha interpretado tales relieves como un episodio del mito cosmogónico conocido por el nombre de POPOL VUH. Estoy deseando leer el informe del arqueólogo y los indicios que aduce como prueba para basar su hipótesis, porque si ése fuera el caso, es decir, si verdaderamente se tratara de una representación de los héroes gemelos Hunahpú e Ixbalanqué, el hallazgo tendría una enorme importancia, ya que, además de los escasos vestigios ya existentes respecto a la presencia de la famosa historia mítica en el Período Preclásico Tardío (o Clásico Predinástico, como a mí me gusta llamarlo) que llega desde el 400 a.C hasta el 200 d.C. aproximadamente, como los que se han mencionado en la ciudad de Izapa, fuera de la zona nuclear de la civilización maya, tendríamos ahora una testimonio contundente de la profundidad temporal de un relato cosmogónico que yo creo es vertebrador de la civilización prehispánica y da cuenta de muchas de sus ideas religiosas.

viernes, 27 de febrero de 2009

LAS PROFECÍAS MAYAS

Se acerca el año 2012, y muchas personas han oído hablar de una profecía maya que anuncia el fin del mundo. Me han preguntado sobre este asunto en repetidas ocasiones. En efecto, los mayas antiguos, al menos en el período llamado Postclásico (900-1540 d.C.), tuvieron entre los miembros de su élite a una clase de practicadores religiosos denominados "chilames", gente que clamaba sobre los acontecimientos por venir, anunciando sobre todo las catástrofes previstas. Muchas de esas profecías se encuentran recogidas en los libros de Chilam Balam, que son textos escritos por personajes destacados de los diferentes poblados indígenas yucatecos, manuscritos tradicionales que han sido publicados por historiadores y antropólogos. Hablan tales presagios de hambrunas, malas cosechas, guerras y conflictos, y hasta de la llegada de los hombres blancos y de su nueva religión a la tierra del Mayab. Nada se dice ahí, sin embargo, del año 2012 ni del fin del mundo.
Pero es cierto que hacia el 21 de diciembre de 2012 termina un ciclo cronológico de 13 baktunes (cada baktún tiene 400 tunes, y cada tun 360 días), y que suponemos que los mayas creían que al finalizar, o mejor, "completarse", cada uno de tales ciclos habría profundas transformaciones en el mundo, afectando muy especialmente al tipo de humanidad existente en él. Cabe pensar, entonces, que los mayas imaginaban esa fecha del 2012 del calendario cristiano como un replanteamiento de la creación originaria decidida por las potencias sobrenaturales. El modelo de tales posibles cambios es el Popol Vuh, un mito cosmogónico de los mayas del altiplano de Guatemala, en donde se describen los mundos anteriores al actual.

martes, 6 de enero de 2009

Algunos enigmas de la civilización maya

Me he preguntado muchas veces por qué los mayas, tan guerreros y tan buenos arquitectos, no fortificaron adecuadamente sus ciudades, por qué no copiaron las mejores armas de guerra de sus vecinos mesoamericanos, por qué no utilizaron la rueda, por qué no importaron más oro y otros metales preciosos, por qué no domesticaron otros mamíferos aparte del perro, y sobre todo, por qué no emplearon su magnífico sistema de escritura para decir en sus monumentos muchas más cosas respecto a su historia y su religión. Los antiguos egipcios hicieron todas esas cosas, pero los mayas no, y pudieron hacerlas, es decir, desde un punto de vista económico, casi debieron hacerlas. Por eso los mayas son tan fascinantes, es que no responden a un modelo universal de cultura en el cual las gentes buscan constantemente un mayor rendimiento a sus esfuerzos. Después de publicar muchas páginas sobre la civilización maya, creo que ha llegado el momento de intentar contestar a aquellas preguntas, si es que es posible. Ésa es la investigación que ahora, en el siglo XXI, me parece de verdad relevante.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Trabajos inmediatos

A partir del día 9 de diciembre se celebrará en Valencia un congreso -realmente se denomina workshop o taller- en el que se van a estudiar unas manifestaciones culturales de los antiguos mayas muy curiosas: los llamados grafitos. Son incisiones, esgrafiados, que aparecen en numerosos muros de los edificios de las viejas ciudades en ruinas de las selvas de Guatemala y México. Los temas son muy variados, personas, construcciones, escenas, animales, o motivos geométricos. El estilo es primitivo, tosco, pero no exento en ocasiones de maestría. Recuerdan a veces las pinturas rupestres prehistóricas. Nadie sabe por qué los mayas hicieron esos grabados en las paredes de palacios y templos, ni cuál fue la oportunidad, si las estructuras arquitectónicas estaban aún en uso o ya abandonados. Los grafiteros modernos, y los muchos viajeros y turistas que dejaron así, con esa técnica, su huella en los lugares visitados, tuvieron sin duda un precedente en aquellas gentes que expresaban algo por medio de un arte marginal, esporádico, seguramente indeseado por los gobernantes, pero que constituye hoy una fuente más de información sobre los pueblos prehipánicos del sureste de Mesoamérica. Los especialistas que asistamos al congreso de Valencia tendremos ocasión de meditar sobre tan extraño fenómeno, y, quién sabe, a lo mejor llegamos a extraordinarias conclusiones.