FIRMA DE LIBROS

FIRMA DE LIBROS

DRAGONES

DRAGONES
Dragón en un vaso maya

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Bonanza Navideña

Se aproximan las navidades y, como si esa época feliz propiciara las buenas noticias americanistas y activara un resorte nervioso de los mayistas, se han sucedido los acontecimientos. Por un lado la reunión en Madrid de la Asociación Wayeb, con presencia de importantes investigadores, algunos de los cuales, al parecer, pronunciaron conferencias inéditas y estimulantes, y otros dijeron más o menos lo que llevan ya varios años diciendo. Yo no pude asistir porque tenía otras obligaciones, pero mis alumnos me contaron lo bien que habían estado el taller de jeroglíficos y las charlas de los iconólogos. ¡Estupendo! Me encanta que Madrid sea ya una ciudad de referencia para los estudios mayas, nada de esto se podía prever cuando en el lejano 1970 me hice cargo de las modestas enseñanzas relacionadas con esa civilización en la Complutense. No existía entonces la mayística en España, ni, por supuesto, había mayistas. Y hoy tenemos ya una generación entusiasta y conocida (Alfonso Lacadena, Cristina Vidal, Ana García, Gaspar Muñoz, Andrés Ciudad, Josefa Iglesias) y otros más jóvenes que siguen sus pasos. Me siento orgulloso y feliz.
Ana García, precisamente, organizó un seminario en la Universidad Rey Juan Carlos sobre viajeros y viajes prehispánicos, en el que predominaron los conferenciantes dedicados a los mayas. También he dado yo unas charlas en el máster del Instituto de Ciencias de las Religiones, y allí por donde hablamos de la cultura maya las gentes comprenden su excepcional importancia en la Historia Universal, y vamos haciendo que, poco a poco, esos estudios ocupen en España el papel que se merecen. Sólo falta que las instituciones públicas se impliquen de verdad y que aporten los medios necesarios para el desarrollo de las enseñanzas y las investigaciones (¿para cuándo, por ejemplo, un gran Instituto de Estudios Precolombinos? ¿Y más misiones con buenos proyectos en América?).

miércoles, 24 de noviembre de 2010

DECAPITACIÓN

Hay escenas de decapitación en vasijas pintadas y en relieves mayas, y sabemos que era una práctica sacrificial vinculada en ocasiones al juego de pelota. Mi opinión actual es que la decapitación ritual estaba relacionada con la conmemoración del final de los ciclos temporales. Como el juego de pelota se celebraba muy especialmente, quizás únicamente, en los momentos de terminación de esos ciclos, la decapitación consiguiente era el símbolo del punto crucial al que se había llegado en el transcurso del tiempo. Un período descabezado, acabado, que daba paso a uno nuevo. Claro es que sobre la simbología de la cabeza en sí se podría hablar mucho más, cazadores de cabezas en muchas partes del mundo, cabezas cercenadas en la costa del Perú, la cabeza de Kali que ella misma se corta, en la India, etcétera, pero eso lo dejo para otro día.

miércoles, 27 de octubre de 2010

LA SANGRE DE LOS MAYAS

He visto un documental de National Geographic sobre Teotihuacán. Se llama, no sé muy bien por qué, Las pirámides de la muerte. Aparecen varios investigadores, algunos amigos míos, diciendo cosas sobre la gran civilización que no añaden nada nuevo a lo que ya casi todo el mundo sabe. O mejor, no sabe, pues esa cultura, cuya influencia en el área maya fue determinante en muchos aspectos, es quizás la más misteriosa de Mesoamérica: ignoramos cómo se gobernaban los teotihuacanos, ignoramos dónde están enterrados sus dirigentes y cuáles eran sus nombres, ignoramos qué idioma hablaban, ignoramos las razones que les llevaron a emprender tan colosales obras como las pirámides del Sol y de la Luna, y también ignoramos la causa de que las restantes pirámides de la enorme urbe parezcan raquíticas al lado de las primeras, y eso que Teotihuacán fue creciendo en poder y riqueza desde el siglo I d.C. hasta por lo menos el siglo VI d.C.
Parece ser que las gentes de Teotihuacán, como todas las mesoamericanas, practicaban los sacrificios humanos más o menos reiteradamente, y en el documental, donde se afirma que las víctimas eran prisioneros de guerra, el actor que hace de sacrificado va ataviado, pintado y decorado, como si fuera maya. Quiere esto decir que, para los autores del documental, de los enfrentamientos entre teotihuacanos y mayas surgieron cautivos que, trasladados a la lejana metrópolis, acabaron sin corazón o sin cabeza. Ciertamente, algunas pruebas hay de que tal cosa sucedió, pero me extraña que los mayas no dejaran a su vez constancia escrita de esas derrotas y de los tristes destinos de ciertos miembros de su sociedad. En realidad, y dada la inmensa importancia de Teotihuacán, los mayas dedicaron muy poca atención en sus numerosas inscripciones jeroglíficas a esos invasores y poderosísimos comerciantes.

lunes, 20 de septiembre de 2010

UN LIBRO MÁS

Acaba de salir mi nuevo libro titulado Dragones y dioses (Editorial Trotta, Madrid 2010). Es un ensayo al que tengo un especial cariño, primero porque completa la trilogía Umbrales del inframundo, que inicié con Laberintos de la Antigüedad en Alianza Editorial, y continué con Espejos de poder en la Editorial Miraguano, y segundo porque trata un asunto verdaderamente fascinante: la universalidad de las imágenes y las ideas relacionadas con los monstruos ofídicos. En el área maya la serpiente tratada con rasgos draconianos aparece en el arte en época muy temprana y perdura casi hasta la actualidad; ¿quién no ha oído hablar del famoso Quetzalcóatl, que entre los mayas se llamaba Kukulcán, tal vez la mejor ilustración de la popularidad y la significación del dragón en Mesoamérica? Pero hay otras muchas versiones y variantes; para los mayas, en el origen del mundo, en el momento antes de la creación, había ya un dragón acuático reposando en el océano primordial (véase mi edición del Popol Vuh tambien en la Editorial Trotta). Es un símbolo con una extraordinaria carga cosmológica y política, del que me ocupé lógicamente en el libro de los laberintos porque aparece como guardián del célebre Satunsat, el laberinto de la ciudad maya de Oxkintok. Espero que esta aproximación a tan importante icono, que ahora ve la luz en Trotta, sirva al menos para otorgar la importancia que merecen a los singulares dragones mayas.

jueves, 19 de agosto de 2010

Civilizaciones americanas

La revista National Geographic lanza una promoción y regala una serie de libros dedicada a las principales civilizaciones de la Antigüedad. Están Egipto (¿cómo no?) y Mesopotamia, China o Grecia, pero no hay ninguna americana. Me pregunto hasta cuándo los fabricantes de la popularidad de las civilizaciones darán la espalda a las viejas y portentosas culturas precolombinas. Ciertamente, y como sucede con cualquier otro artículo en la sociedad de consumo en la que vivimos, también las ideas son objeto de publicidad y promoción, también las preferencias artísticas o culturales, todo está en el punto de mira de la moda, de los gustos, de la "onda", y tal situación repercute en la investigación, en los fondos dedicados por los estados a la investigación y la docencia, y repercute en que los niños y los jóvenes vean como algo suyo o se desentiendan de unos u otros pueblos históricos. Aunque los mayas vayan "sonando" un poquito más, falta mucho para que ocurra lo mismo con los mochicas o con Tiahuanaco, y no digamos con los olmecas o con Chavín.

viernes, 2 de julio de 2010

SEXO Y ARQUEOLOGÍA

Como no podía ser de otra manera, el sexo se cuela también en el ámbito de la historia prehispánica de Mesoamérica. Asuntos que preocupaban mucho a las gentes del siglo XIX, y hasta principios del XX, como el honor, el trabajo, la familia, la honradez, la gloria, la fama, la política, la belleza, han sido desplazados en Occidente por la dualidad reinante desde el fin de la segunda guerra mundial: la violencia y el sexo. Así que probablemente tengamos en los próximos años numerosos estudios sobre estas cuestiones en las culturas mesoamericanas. De violencia ya se hablaba bastante por los sacrificios humanos, y ahora la revista Arqueología Mexicana anuncia que su número veraniego estará dedicado al sexo arqueológico. Bueno, en realidad poco arqueológico, ya que casi todo lo que sabemos o suponemos sobre esta actividad se basa en los escritos de época colonial. Y lo que me gustaría decir es que se debe tener mucho cuidado al aceptar opiniones de los escritores europeos, muchos de ellos clérigos, cuyos prejuicios e intereses distorsionaban profundamente a menudo los juicios que emitían. Eso de generalizar las prácticas sodomíticas entre los mayas u otros pueblos, por ejemplo, me parece de una llamativa simpleza, enfocada sin duda a poner de manifiesto la gran necesidad que esas gentes sentían de ser evangelizadas y conducidas al sendero de la verdadera fe y de las adecuadas costumbres.

martes, 1 de junio de 2010

PERÍODOS OBSOLETOS

Hace algunos años publiqué un artículo en la REVISTA ESPAÑOLA DE ANTROPOLOGÍA AMERICANA en el que abogaba por la modificación de la secuencia de períodos que se utiliza habitualmente para el estudio de la cultura maya antigua. Ya entonces, tras los sorprendentes hallazgos en El Mirador, Nakbé y otras ciudades muy tempranas, parecía absurdo afirmar que tales obras pertenecían al período Preclásico. Hoy todavía es más acuciante la reforma, la investigación en estos lugares demuestra que la civilización había surgido y estaba plenamente formada desde al menos el siglo V antes de Jesucristo. Cuando se discute, por ejemplo, si el complejo arquitectónico La Danta, en El Mirador, es la construcción más elevada y voluminosa de todas las mesoamericanas, y una de las mayores del mundo, parece ridículo seguir colocando esa manifestación cultural en el mismo nivel que Cuicuilco o Tlapacoya. El Clásico maya debería comenzar precisamente en ese siglo V a.C. y el Clásico mesoamericano debería empezar con el auge de la cultura olmeca, aunque en ese momento muchos sitios prehispánicos permanecieran todavía en un estadio formativo. Pero, si se trata de relacionar el Clásico maya con la escritura, el estado y una especial forma de gobierno, quizás valdría la pena utilizar la frase "Clásico predinástico" para caracterizar el período entre el siglo V a.C. y la famosa estela 29 de Tikal de finales del siglo III d.C. No obstante, creo firmemente que poco a poco se irán conociendo detalles sobre las monarquías y las escrituras anteriores al 292, y que, al final, todo será un único y esplendoroso Clásico extendido entre el siglo V a.C. y el hundimiento de la civilización de El Petén. Algunos autores norteamericanos, como Hansen y los Stuart, parece que ya van tímidamente sugiriendo un cambio de este tipo en la nomenclatura mayista.